El mindfulness o el aeroyoga llegan para quedarse.

Pensar más en el presente y no tanto en las equivocaciones del pasado o en los miedos del futuro. Ésa es la filosofía del mindfulness, una técnica de atención plena que se erige como remedio para combatir el estrés. Cada vez se habla más de ella, pero no es tan nueva como parece. Tiene toda una trayectoria detrás y, lo que es más importante, un estudio científico que la avala. Nació en Estados Unidos, donde hay hasta hospitales que lo aplican como terapia para sus pacientes, y, en los últimos años, se ha extendido a Europa.

El mindfulness supone aprender a ver las cosas de otra forma, con un prisma diferente. Pero, ¿cómo lograrlo? Al igual que ocurre con otras técnicas, necesitamos ponernos en mano de un profesional, seguir las directrices de una persona formada en atención plena, que conozca las conexiones entre la neurociencia y la psicología. Pero a grandes rasgos el mindfulness consiste en centrar toda la atención en lo que estamos haciendo en cada momento, en ser más consciente de nuestros actos e intentar disfrutar de ellos.