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La importancia de la conservación de alimentos

Un correcto almacenamiento de los productos te ayuda a mantener una alimentación saludable y una completa conservación de los nutrientes.

¿Sabes cómo conservan los alimentos en otras culturas?

No hay nada como echar la vista atrás para entender el presente. La conservación de alimentos ha sido a lo largo de la historia la gran preocupación del ser humano.

Hasta nuestros días ha llegado parte de esos vestigios, que aportan una idea de cómo eran las primeras técnicas de conservación de alimentos. Los primeros recipientes para este fin estaban hechos con cuero, madera, cuerda, cerámica… Datan de la época del Neolítico, al igual que los graneros excavados en las rocas hallados en Gran Canaria, donde nuestros antepasados almacenaban el grano.

Será más adelante cuando aparezcan algunas técnicas de conservación de alimentos que han llegado al presente. La salazón o el ahumado son obra de los egipcios y, junto al secado, la deshidratación, el curado o el salado, han sido los procesos de conservación más comunes.

Tenían el reto de evitar infecciones y enfermedades transmitidas por los alimentos en mal estado. Hasta el emperador Napoleón Bonaporte, preocupado por la salud de sus soldados, convocó un concurso para encontrar un método para conservar víveres. De ahí, salió la conservación por calor llamada ‘appertización’, que consiste en hervir los recipientes en un bote de vidrio cerrado. La deshidratación ha sido también otra de las técnicas más utilizadas a lo largo de los años. Consiste en extraer el agua de los alimentos mediante un calor suave y constante. Los alimentos deshidratados pueden llegar a conservarse años en perfecto estado, sin que se pierdan sus nutrientes.

Alga wakame como aderezo para sopas

Los productos deshidratados son una pieza clave de la gastronomía mundial. La deshidratación mantiene el sabor de las frutas de verano durante el invierno y permite convertirlos en energéticos snacks para realizar ejercicio físico. Es también una forma de mantener una alimentación saludable en un mundo acelerado. Son fáciles; rápidos de cocinar y sólo necesitan rehidratarse para volver a recuperar su sabor.

Son también utilizados como ingredientes para sopas de quinoa; cous cous orientales o risottos. En estos platos, especialmente en las sopas, los cocineros buscan ese quinto sabor, característico de la cocina oriental. Se le conoce como umami en japonés y puede traducirse como sabroso. El responsable de esta sensación en el paladar es el glutamato monosódico, presente en algunos alimentos de forma natural, como las algas.

Hay hornos que incluyen la función de deshidratar permitiendo tener en la despensa frutas para consumirlas con yogur o lácteos, verduras, setas, especias y por supuesto, estas algas wakame, para aderezo de sopas sorprendentes, arroces, ensaladas, cous cous…

Aquí el límite lo pone tu imaginación.

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